| ¿Por qué está el jefe de servicio de oftalmología de Girona en Benin?
El Dr. Carlos Teruel nos cuenta de su estancia a bordo de la Esperanza de África
01 DE DICIEMBRE DE 2009 | COTONOU, BENIN
Carlos Teruel es jefe de servicio de oftalmología del hospital Josep Trueta de Girona con consulta privada propia y más de 20 años de experiencia.
Después de más de 20 años implicado en diferentes misiones humanitarias en los países en vías de desarrollo, en concreto en programas de asistencia oftalmológica, he tenido recientemente la oportunidad de poder trabajar con Naves de Esperanza
Si tuviese que citar un denominador común de todas las misiones que he realizado hasta ahora en cualquier parte del mundo, sería el hecho de que cada una tiene unas características, condiciones y entorno que la hace completamente diferente de todas las demás.
Benin es uno más de esos países con una infraestructura sanitaria pública muy distante de los mínimos deseables.
Las especialidades médicas son todavía más insuficientes. Unos pocos oftalmólogos atienden, como pueden, a una población de 7 millones y medio de habitantes en un país con un alto nivel de pobreza y donde cualquier asistencia tiene un coste. La tasa de ceguera es muy elevada. En aquellas condiciones, la visión es la vida y las posibilidades de subsistir sin ella son escasas. A menudo el afectado es el responsable del sustento familiar y las dramáticas repercusiones se extienden a todos sus miembros.
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| El dr. Teruel delante de la Esperanza de Africa. |
Llegué al puerto de Cotonou en Benin, y subí a bordo de la Esperanza de África el pasado abril.
El barco llevaba allá desde febrero y tenia previsto quedarse allí hasta finales diciembre. No tardé en darme cuenta que me encontraba en un entorno muy particular no vivido en experiencias previas. El ambiente de trabajo en un equipo perfectamente estructurado y coordinado, junto a las óptimas condiciones técnicas disponibles, pero sobretodo y especialmente, el espíritu de servicio altruista de toda una tripulación de más de 400 personas a bordo de ese barco, eran características que saltaban a la vista desde el primer momento.
Al principio fueron motivo de sorpresa y desubicación que no tardaron en dar paso a una sensación de paz e integración que propiciaron el mejor entorno para un trabajo de lo más eficaz imaginable. Tan diferente de los ambientes habituales en nuestros deshumanizados hospitales de cada día, o de otras misiones menos organizadas...
Se realizaron casi 500 cirugías de cataratas en 15 días.
A pesar de disponer de las técnicas mas avanzadas de facoemulsificación, la mayoría de las cataratas eran demasiado maduras y se optó por realizar una técnica extracapsular con incisión tunelizada corneoescleral sin sutura. Es una técnica que requiere un cierto entrenamiento por diferir de las habituales en nuestro entorno, pero que proporciona los mejores resultados en esas condiciones.
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Operando en uno de los 6 quirófanos que hay a bordo. |
Pterygion y deformaciones palpebrales fueron otras indicaciones quirúrgicas habituales. A pesar de la evidente existencia de otras patologías oculares, y teniendo en cuenta la infraestructura sanitaria del país y las escasas posibilidades de control regular oftalmológico se priorizó la cirugía del segmento anterior.
Fueron unos resultados muy satisfactorios y una experiencia humana inolvidable.
Quisiera agradecer a todos aquellos que me han dado la oportunidad de, trabajando a bordo de la Esperanza de África, experimentar una de las sensaciones más gratificantes en la vida: la ilusión de aportar algo para intentar mejorar nuestro deteriorado mundo.
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