
Una víctima de la rubéola que ve por primera vez
MONROVIA, LIBERIA
EN UNA OSCURIDAD SILENCIOSA
Un quirófano, con instrumentos de alta tecnología por doquier, y en la mesa de operaciones yace una pequeña de dos añitos. Pero es tan pequeña que con facilidad podrías pensar que sólo tiene seis meses. Esta pequeña es sorda, sus constantes indican que tienen un murmullo en el corazón, y es sorda. Todo eso son demasiadas complicaciones para una niña tan pequeña. Pero hoy, el cirujano oftalmólogo de Naves de Esperaza, Russell Leavitt está quitando las cataratas del ojo derecho, lo mismo que hará en el ojo izquierdo días más tarde.
El nombre de la niña es Sah, lo más seguro una víctima de la rubéola durante el desarrollo fetal.
Eso ocurrió la semana pasada. Hoy, estando cómodamente sentada en el regazo de su madre, Sah está rodeada por un grupo de familiares y amigos llenos de intriga. Apresurándose a la pequeña cabaña sin apenas luz desde los campos y granjas cercanas, los aldeanos están llegando en grupitos. La tierra fresca y rojiza de Liberia se pega a sus ropas y pies. La emoción se palpa en el aire: Sah está en casa sana y salva y la gente quiere oír toda la historia. POR PRIMERA VEZ, SUS OJOS SE ENCUENTRAN
"Cuando escuché sobre la posibilidad de recibir una operación gratuita de Naves de Esperanza simplemente supe que tenía que ir", nos cuenta la madre de Sah, Bendu. "Todo el mundo en la aldea me dijo que no fuera, por miedo de lo desconocido, pero sabía que Dios estaba en control y yo confiaba en Él. La Nave de Esperanza es una respuesta a mis súplicas".
Bendu sonríe cuando piensa de nuevo sobre su experiencia a bordo de la Nave de Esperanza. "A mi hija le quietaron las cataratas de sus ojitos. Después de que los parches fueron quitados pudo ver. Estaba ciega y es sorda pero ahora puede ver los objetos que están en frente de ella. Cuando miro a sus ojos hay esta mirada que sabe lo que pasa y que simplemente dice "Gracias".
DEBERÍAS VER SU MIRADA
Bendu agita un globo en frente de la cara de Sah, y ella alarga sus manitas para agarrarlo. Sah ya está haciendo rápidos progresos en el modo en que se mueve e interactúa con otras personas. ¡Todos sabemos lo rápido que los niños aprenden!
Quizá Sah nunca pueda oír, pero la emoción de Bendu sobre la visión mejorada de su hija es evidente. Esto era más que una mera operación más.
El mundo de Sah ha sido cambiado de un universo de oscuridad a un mundo donde ahora puede ver, jugar con otros niños o simplemente mirar a los ojos de su madre. Las cosas, desde luego, están mucho mejor. <<
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